La necesidad de viviendas saludables
La arquitectura y la construcción se encuentran en un momento crucial. Hoy en día, enfrentamos desafíos globales que nos obligan a repensar cómo diseñamos y construimos. La búsqueda de proyectos eficientes, sostenibles y saludables no es solo una tendencia; es una necesidad apremiante. Estamos evolucionando hacia un enfoque más consciente. Las edificaciones sostenibles se están convirtiendo en el estándar, no en la excepción. Necesitamos construir espacios comunes y viviendas saludables. Materiales reciclables, técnicas de construcción que minimizan el impacto ambiental y un diseño que prioriza la eficiencia energética son ahora componentes esenciales de cualquier proyecto.
Pero no se trata solo de edificios. La manera en que interactuamos con el entorno y entre nosotros también ha cambiado. Los espacios deben ser saludables y acogedores, promoviendo el bienestar físico y mental. La luz natural, la ventilación adecuada y el uso de espacios verdes se están incorporando en los proyectos, reconociendo que el entorno influye directamente en nuestra calidad de vida.
Mirando hacia el futuro, la arquitectura tiene la oportunidad de ser un motor de cambio que no solo responda a las necesidades del presente, sino que se anticipe y se adapte a los desafíos futuros.
La relación entre una vivienda y la salud es compleja y multifacética. La calidad del aire, la humedad, los materiales de construcción y el diseño son solo algunos de los factores que pueden influir en el bienestar de sus habitantes, (padezcan alguna enfermedad previa o no).
¿Conoces el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE)?
El Síndrome del Edificio Enfermo es otro claro ejemplo de cómo un entorno construido puede afectar negativamente a la salud de las personas. Acuñado por la Organización Mundial de la Salud (OMS),se trata de un término utilizado para describir un conjunto de síntomas que afectan a los ocupantes de un edificio, que parecen estar relacionados con el tiempo que pasan en ese espacio. Se acuñó en la década de los 80 cuando se comenzaron a observar patrones de enfermedades en trabajadores de oficinas y otros entornos cerrados.
La OMS ha determinado que las causas más comunes de la aparición de este síndrome son los contaminantes en el aire interior, una ventilación inadecuada, exposición a productos químicos o el estrés térmico y psicológico. Una persona sin patologías previas puede presentar diversos síntomas y desarrollar nuevas enfermedades físicas y/o mentales solamente generadas por el espacio en el que habita.
Por lo tanto, es fundamental que arquitectos, diseñadores y constructores consideren estos aspectos al planificar y construir viviendas saludables, para garantizar espacios saludables y sostenibles para todos.

Construir un hogar saludable
En este contexto, nace nuestro Proyecto Casa NICA, una vivienda saludable y pasiva que busca mejorar la calidad de vida de su propietaria, Dominica. En este proyecto no solo se trata de construir un espacio habitable; se trata de crear un refugio que minimice los síntomas de sus dolencias y promueva un entorno saludable.
Las dolencias que afectan a Dominica, combinadas, le generan una multitud de síntomas persistentes y debilitantes que afectan muy negativamente a su calidad de vida. Desde dolores musculares y articulares recurrentes, dificultades cognitivas, problemas digestivos y del sueño, reacciones alérgicas, cefaleas y migrañas, hasta una fatiga extrema que la deja sin energía y le obliga a planificar su día a día en función de sus limitaciones.
El edificio donde vive, un bloque de pisos de construcción tradicional, lejos de ser un refugio, es un factor que agrava sus síntomas. Las pinturas, las colas y barnices de la construcción y del mobiliario, la falta de hermeticidad y una mala ventilación, entre otros muchos factores, contribuyen a su falta de descanso y malestar general.
La historia de Dominica es un recordatorio de que nuestros hogares pueden influir profundamente en nuestra salud. Hasta ahora, cada vivienda en la que ha vivido ha acrecentado sus síntomas. La búsqueda de un hogar que tenga en cuenta su salud y bienestar fue el catalizador para el desarrollo de NICA. Este proyecto no es solo un diseño arquitectónico; es una respuesta directa a una necesidad vital, porque un hogar saludable va más allá de la estética y la funcionalidad. Debe ser un espacio que promueva el bienestar físico y emocional.