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La forma en la que diseñamos nuestros hogares tiene una gran incidencia en cómo nos sentimos, pensamos y nos comportamos. La neuroarquitectura en viviendas saludables es un concepto que nos ayuda a crear espacios que promueven el bienestar mental y físico. Un modelo que se basa en la interacción entre el entorno construido y el cerebro humano. Por eso, en Método Crea no solo tratamos la estética. Hablamos también de salud, emociones y calidad de vida.

Diseño emocional: cómo el espacio influye en la mente

El diseño emocional busca generar sensaciones positivas a través del entorno. En casa, cada decisión que tomemos puede mejorar nuestro estado de ánimo y reducir el estrés.

Distribución de espacios para el bienestar diario

Una buena distribución es perfecta para optimizar los metros cuadrados. Pero, al mismo tiempo, es clave para organizar la mente. Los espacios abiertos y bien conectados, por ejemplo, dan la sensación de amplitud y libertad, mientras que las zonas bien diferenciadas aportan orden y seguridad.

La neuroarquitectura en viviendas saludables propone separar las áreas más activas de las zonas de descanso. El objetivo es permitir que el cerebro asocie cada espacio con una función específica. Además, los recorridos sin obstáculos ni desorden visual reducen la ansiedad y facilitan la concentración.

Colores, texturas y formas que generan armonía

Los colores influyen muy claramente en nuestras emociones. Los tonos suaves (verde o azul) ofrecen más calma, mientras que los colores cálidos y terrosos dan una mayor sensación de confort.

En cuanto a las texturas, la madera natural, los tejidos suaves o las superficies mate transmiten calidez y bienestar. Las formas curvas, orgánicas y asimétricas también contribuyen a crear entornos más agradables para el cerebro. Sobre todo si las situamos frente a las líneas rectas o con exceso de ángulos, que suelen generar tensión visual. La clave está en encontrar el perfecto equilibrio entre todos estos elementos.

Estrategias de neuroarquitectura aplicadas al hogar

La neuroarquitectura también se apoya en diversas estrategias concretas que mejoran la salud mental y física dentro del hogar. Aquí lo que se busca es crear hábitos saludables y una mejor percepción del entorno.

Luz natural y conexión con la naturaleza

La exposición a la luz natural regula el ritmo circadiano, mejora el estado de ánimo y potencia la productividad. En Método Crea somos conscientes de que una de las claves de la neuroarquitectura en viviendas saludables es sacarle el máximo partido a la luz diurna. De ahí que nos gusten las ventanas amplias, una orientación adecuada y el uso de espejos o paredes claras para reflejar la luz.

Además, podemos integrar elementos naturales (plantas, vistas al exterior, materiales como la piedra o la madera, etc.) para crear una conexión con la naturaleza que disminuya el estrés y refuerce el bienestar. Una pequeña terraza o un rincón verde tienen un efecto muy reparador en la mente.

casa pasiva ventanas

Orden visual, control acústico y estímulos positivos

Un entorno ordenado ayuda a que el cerebro se sienta mejor. El desorden visual genera ruido mental, por lo que debemos apostar por un mobiliario funcional de gran almacenamiento..

El control del sonido también es muy importante. Los ruidos constantes y molestos afectan al sueño y al rendimiento diario. El uso de materiales absorbentes (alfombras, paneles acústicos, etc.) ayuda a mantener un ambiente más relajado.

Por último, la neuroarquitectura en viviendas saludables apuesta por las obras de arte que inspiran, las fotografías personales, los aromas agradables o la música suave. Todo ello actúa como un recordatorio constante de bienestar y emociones positivas.