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Reforma Las Aceñas

En este proyecto de reforma trabajamos sobre una vivienda unifamiliar muy especial, en la que sus actuales propietarios ya residían y que requería una profunda adaptación a sus nuevas necesidades.

La vivienda, que originalmente fue una pequeña casa de piedra, había sido ampliada por anteriores propietarios mediante una nueva estructura de madera y la incorporación de grandes ventanales que abren el interior hacia el paisaje. Uno de los elementos más singulares del conjunto es la antigua escalera exterior de piedra, ahora integrada en el interior como conexión entre las dos plantas.

En esta intervención se abordó también la mejora técnica del edificio, respetando su carácter original. La casa combina hoy dos sistemas constructivos —la solidez del volumen de piedra y la ligereza de la estructura de madera—, una dualidad que se mantuvo y reforzó en la reforma. 

La envolvente se actualizó con criterios de eficiencia energética mediante la incorporación de un sistema SATE y aislamientos naturales en los cerramientos, junto con soluciones pasivas que mejoran el confort térmico. La vivienda cuenta además con un sistema de aerotermia para la producción de calefacción y agua caliente, reduciendo el consumo energético y mejorando el bienestar interior.

El objetivo principal de la reforma fue redefinir la distribución de la planta superior, que hasta entonces era un espacio abierto, para crear habitaciones funcionales que aportaran privacidad y organización al hogar. En la planta de día, reconfiguramos la cocina para convertirla en un espacio abierto, accesible y conectado con las zonas comunes, pensado para propiciar la convivencia y el disfrute del día a día.

Además, se optimizó la capacidad de almacenaje en toda la vivienda mediante soluciones a medida, y se incorporó un espacio de trabajo versátil y cómodo.

El resultado es una vivienda que mantiene su carácter singular, combinando la historia de sus materiales originales con una nueva distribución que mejora el confort, la funcionalidad y la calidad de vida de sus ocupantes

Zona de día: un espacio abierto, cálido y lleno de matices

La zona de día se plantea como un espacio abierto que integra salón, cocina y comedor, pero donde cada área conserva su identidad y carácter. La distribución, cuidadosamente diseñada, permite que las funciones convivan sin interferencias: el salón se siente resguardado, la cocina queda parcialmente oculta desde él, y el comedor se sitúa en la zona más amplia de la estancia acogiendo una gran mesa.

La paleta general es neutra y acogedora, con tonos cálidos, maderas naturales y una atmósfera serena que invita al confort. Destacan varios elementos clave. La chimenea protagoniza el espacio gracias a un alicatado vertical de líneas geométricas y tono rosado, aportando textura y singularidad al salón. Este mismo alicatado se traslada, en versión de color invertida, al suelo de la cocina, reforzando la conexión visual entre las dos zonas.

El azul intenso actúa como contrapunto cromático, salpicando textiles, taburetes y elementos decorativos, y aportando una energía fresca y contemporánea al conjunto. En la cocina, el mobiliario en madera clara y blanco mate refuerza la sensación de luminosidad, mientras que el diseño del mobiliario y la distribución garantizan la máxima funcionalidad para el día a día.

En el comedor, una gran mesa de madera maciza invita a reunirse, compartir y disfrutar en compañía. Es un espacio pensado para vivirlo: cómodo, versátil y preparado tanto para el uso cotidiano como para acoger a invitados.

Uno de los elementos más especiales de esta planta es la escalera de piedra original, que en su día fue la escalera exterior de la casa. Hoy, integrada en el interior, conecta ambas plantas y aporta un potente valor emocional y arquitectónico. Conservada en su forma original, se convierte en una pieza escultórica que ancla el pasado en el presente, y que dota de autenticidad y carácter a todo el ambiente.

Una habitación infantil en dos alturas

Ubicada en la parte original de la vivienda, esta habitación infantil se desarrolla en dos niveles, aprovechando la conexión que ya existía entre estas dos plantas. La planta baja acoge la zona de descanso, mientras que el altillo, accesible desde la propia estancia, se transforma en un rincón de estudio y juegos.

El dormitorio mantiene el carácter acogedor con una paleta suave que acompaña el conjunto, en la que destacan pequeñas notas de color (rosas, azules y flúor) que dialogan con los acentos cromáticos del resto de la vivienda, creando una continuidad visual entre estancias.

En la parte superior, el espacio se convierte en un estudio lúdico pensado para acompañar el crecimiento. La mesa de trabajo integrada aprovecha la inclinación de la cubierta, reforzada con vigas vistas de madera que aportan calidez y conexión con el resto de la arquitectura. Detalles decorativos como ilustraciones, estanterías abiertas con libros y juguetes cuidadosamente seleccionados aportan personalidad y estimulan la creatividad.

Esta habitación no solo cumple una función práctica, sino que es un pequeño universo donde cada elemento ha sido pensado para acompañar a la niña en su día a día.

En la primera planta, la vivienda se abre a espacios que destacan por su luminosidad. 

La habitación principal apuesta por una estética neutra y atemporal. Una paleta de tonos suaves, con calidez en los textiles y una cuidada selección del mobiliario. Un gran armario a medida resuelve con eficiencia las necesidades de almacenaje. Un punto importante a conseguir en esta reforma.

A pocos pasos, en una zona completamente abierta y bañada por la luz que entra a través del gran ventanal de la fachada principal, se encuentra el estudio. Un espacio de trabajo práctico con una mesa de escritorio orientada al paisaje y una estantería a medida que recoge libros, discos y objetos personales. El tono terracota de la librería establece un guiño cromático con los elementos cerámicos del salón y la cocina, reforzando la coherencia visual entre plantas.

La estructura de madera vista, las vistas al entorno natural y la conexión directa con el exterior convierten esta zona en un lugar inspirador, ideal tanto para trabajar como para desconectar.

Una casa con historia adaptada al presente

Esta vivienda es el resultado de una evolución en tres tiempos: la casa original de piedra, humilde y sólida; la ampliación en madera y cristal que le aportó apertura y luz de la mano de una familia de artistas; y, por último, esta reforma, que sin aumentar la superficie, consigue multiplicar sus posibilidades.

La intervención actual respeta lo existente y le da un nuevo sentido: reorganiza, optimiza y conecta. Donde antes había un solo dormitorio, ahora hay dos, uno de ellos distribuido en dos niveles; donde faltaba almacenaje, hoy hay soluciones a medida que maximizan cada rincón; y donde antes se echaba en falta funcionalidad, ahora hay equilibrio, confort y calidez.

Más que transformar, esta reforma acompaña el crecimiento de la casa y de quienes la habitan, completando su historia sin borrar sus huellas.