Serantes
Vivienda en proceso de certificación Passivhaus Classic
Estado
Obra en ejecución
Año de construcción
2026
Estructura
Entramado de madera
Demanda de calefacción
< 15 kWh/(m2 a)
Demanda de refrigeración
< 15 kWh/(m2 a)
Hermeticidad del aire
< 0,6 renovación/h
Demanda de energía primaria renovable
< 60 kWh/(m2 a)
El proyecto parte de una premisa clara: diseñar una vivienda compacta, eficiente y funcional, capaz de integrarse con naturalidad en el entorno rural de Serantes, en el concejo de Tapia de Casariego.
La propuesta se articula mediante la combinación de dos volúmenes a dos aguas que, lejos de imponerse, dialogan entre sí generando un espacio intermedio: un porche orientado al sur concebido como prolongación directa de la zona de día. Este elemento no es únicamente un recurso formal, sino una pieza clave en la relación entre interior y exterior.
La planta baja concentra los usos cotidianos. Un espacio amplio y continuo de salón–comedor–cocina se abre al exterior favoreciendo la entrada de luz natural y la conexión con el jardín. En este mismo nivel se sitúan el dormitorio principal y las estancias de servicio, resolviendo la vivienda con criterios de comodidad y funcionalidad a largo plazo.
La planta primera alberga la zona de noche, con tres dormitorios y un baño. La distribución busca claridad y eficiencia, optimizando recorridos y aprovechamiento de la luz natural. La escalera, situada en posición central, actúa como elemento articulador y vertebra la vivienda, organizando las circulaciones de forma lógica y fluida.
Exteriormente, la arquitectura apuesta por la sencillez volumétrica y el equilibrio compositivo. Las cubiertas inclinadas y los planos limpios se combinan con detalles en madera que aportan calidez y matizan la imagen contemporánea del conjunto. Las carpinterías exteriores en color rojo introducen un contraste intencionado, aportando identidad propia a la vivienda y estableciendo un diálogo directo con el carácter rural del entorno. El porche, protegido por una estructura ligera, refuerza la transición entre vivienda y paisaje.
El resultado es una vivienda luminosa, ordenada y eficiente, donde cada decisión —formal, espacial y constructiva— responde a una idea clara: lograr equilibrio entre funcionalidad, confort y respeto por el entorno rural.
En el interiorismo se ha optado por una base cromática en tonos azules en la planta baja, generando una atmósfera serena y envolvente en los espacios principales. Sobre este fondo neutro se introducen acentos en rojo —presentes en elementos puntuales de mobiliario y luminarias— que continúan el hilo conductor marcado por las carpinterías exteriores, reforzando la identidad del proyecto. La madera natural en parte del mobiliario aporta calidez y equilibrio, completando una propuesta interior con carácter.